Chicago en pleno invierno: mi primera vez con la nieve
A inicios de diciembre
de 2025, mientras estaba de vacaciones en Connecticut, decidí hacer una
escapada que tenía en mi lista desde hace tiempo: conocer Chicago, la famosa Ciudad
de los Vientos, y nada más y nada menos que en pleno frío. Spoiler: hacía
un frío brutal… pero fui muy feliz, porque era mi primera vez viendo nieve.
De Connecticut a JFK: viajar barato también es parte de la aventura
Como buen viajero
que busca ahorrar, opté por llegar al aeropuerto JFK en tren desde la estación South
Norwalk. El trayecto fue así:
- South Norwalk → $13.50
- Long Island → Jamaica Station → $5.00
- Jamaica → JFK → $8.50
Tuve que esperar un buen rato en el aeropuerto, ya que la persona que me iba a recoger estaba atrapada en un tapón. Al parecer, hubo un accidente causado por las calles resbaladizas debido al hielo y la nieve. Por suerte, pude esperar dentro del aeropuerto, aprovechando el calorcito, mientras observaba cómo el invierno hacía de las suyas afuera.
Apenas llegué,
sentí uno de los fríos más intensos de mi vida. Pero, aun así, estaba emocionado
como un niño, porque por primera vez estaba viendo nieve real, no en fotos ni
en películas.
Día 2: relax, parques y primer contacto con la nieve
Este día fue tranquilo
y relajado. Caminé por los alrededores donde me hospedaba, visité algunos parques
cercanos y tiendas, y aproveché para tocar la nieve, verla de cerca y disfrutar
ese momento sin prisas. Fue un día perfecto para aclimatarse (o al menos intentarlo).
El siguiente día
sí me fui directo a explorar el centro de Chicago, y aquí fue donde la
ciudad me dejó con la boca abierta… aunque congelada.
Lago Michigan
El Lago
Michigan estaba casi congelado, algo impresionante de ver. El viento
helado que venía del lago hacía que la sensación térmica fuera aún más fuerte,
pero el paisaje valía cada escalofrío.
Millennium Park y “El Frijol”
Visité el famoso Millennium
Park, hogar de la icónica escultura Cloud Gate, conocida popularmente como “El
Frijol”. Esta enorme pieza de acero refleja la ciudad como un espejo
gigante y es uno de los símbolos más fotografiados de Chicago.
Justo al lado se
encuentra el Jay Pritzker Pavilion, un moderno anfiteatro al aire libre donde
se celebran conciertos y eventos, especialmente en verano… porque en invierno,
créanme, nadie se queda mucho tiempo ahí.
Magnificent Mile
Luego caminé por
la Magnificent Mile, una de las avenidas más famosas de la ciudad, llena de
tiendas, edificios históricos y rascacielos impresionantes. Aunque el frío
apretaba, caminar por allí te hace sentir el ritmo urbano de Chicago.
No podía faltar
la visita al Starbucks más famoso de Chicago, uno de los más grandes del mundo.
Aunque no soy fan del café, me di el gusto de un chocolate caliente, que en ese
momento fue literalmente un abrazo para el cuerpo.
Durante mi
recorrido, la temperatura rondaba los -6 °C, pero con el viento la sensación
térmica era mucho más baja. Fue, sin duda, una experiencia súper congelada,
pero también inolvidable.
No todo fue
perfecto. Se empezó a anunciar una nevada fuerte, y tuve que tomar una decisión
importante: adelantar mi vuelo de regreso a Connecticut. En tres días tenía mi
vuelo a Santo Domingo, y existía el riesgo de que la tormenta cancelara vuelos
y perdiera mi regreso a casa.
Fue una decisión
difícil, pero necesaria. A veces, en los viajes, la seguridad y la logística
mandan.
Conclusión: Chicago vale el frío
Chicago en
invierno es fría, intensa y desafiante, pero también hermosa, diferente y muy
especial. Ver la ciudad cubierta de nieve por primera vez fue una experiencia
que no voy a olvidar jamás.







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